Introducción

La universidad necesaria

En las dinámicas de transformación de los Sistemas de Educación Superior en la Región, cada vez surge con más fuerza de una parte, la conciencia de las limitaciones de los estilos de universidad vigentes y; de otra, la urgencia de formular nuevos lineamientos de la universidad necesaria, dado que las condiciones materiales de reproducción del modelo existente se están agotando. El desafía está entonces en la capacidad que se tenga para repensar lo que histórica y conceptualmente ha sido la institución universitaria; entender muy bien el núcleo racional de su “idea imperecedera” y definir con claridad lo que permanece y lo que debe de cambiar frente a los nuevos escenarios en los que operan las instituciones.

Este esfuerzo, requiere entender la “Idea de Universidad y su destino” a partir de la historia de sus formas o figuras institucionales y de la filosofía en que dichas figuras o estilos se inspiraron. A modo ejemplo, el Aristotélico Tomismo o el Idealismo Alemán (Fichte, Schelling) con el fin de hacer visible el  “núcleo racional” que animó tales proyectos.

Será necesario, a partir de la caracterización de los nuevos escenarios en que operan hoy las universidades hacer visible los retos y nuevos liderazgos que la sociedad como un todo le pide a la universidad para que sea percibida por el Estado y la sociedad en general como una instancia estratégica pertinente y relevante científica y socialmente para el desarrollo de los países. Parecería que el imaginario social hay una nueva expectativa frente a la Universidad: que explicite de nuevo-más allá de toda ambigüedad su compromiso con la verdad, con la sociedad en que opera y con un proyecto ético-político que posibilite clara y distintamente que quien pasa por ella adquiere la capacidad para emitir un juicio ético sobre la sociedad en que vive.

Sobre la base de las consideraciones anteriores será posible presentar algunos lineamientos acerca del estilo de universidad necesario para América Latina. Se trata de un pensamiento en ebullición que está centrado, más que en los sistemas de educación superior lo cual implicaría hacer referencia a otras modalidades de educación postsecundaria, al tema de la institución universitaria. Esta precisión no excluye que el diálogo se haga referencia a las implicaciones que estos planeamientos conllevan para el ordenamiento legal y técnico del servicio público de la educación superior en su conjunto.

Luis Enrique Orozco Silva

13 de noviembre de 2014

Presentación

Los retos que afronta nuestro país son muchos y de diversos tipos, y es en  este marco en que la educación se revela como de extrema importancia; necesitamos de  instituciones educativas, sólidas, fuertes, que sean actores principales en la construcción de una sociedad con valores, principios y profesionales de calidad, lo cual implica tomar conciencia respecto a la necesidad de disponer de los recursos económicos suficientes, aplicándolos de manera eficaz y efectiva asumiendo este compromiso todos los actores involucrados.

La Ley Universitaria plantea importante desafíos enfocados a mejorar la calidad de la educación universitaria, y en consecuencia demanda un nivel importante de esfuerzo a la comunidad universitaria para responder a ellos. Es en este contexto que PROCALIDAD teniendo en consideración su mandato de servir como instrumento al servicio de la mejora de la calidad de la educación superior, toma la iniciativa de acompañar a las universidades en el proceso de formulación de sus planes de fortalecimiento institucional y en la articulación de los diferentes actores con competencias para contribuir a su financiamiento.

PROCALIDAD, como proyecto orientado al mejoramiento de la calidad de la educación superior, ha creado un espacio de intercambio con las doce universidades emblemáticas, elegidas por su situación geográfica y la cantidad de alumnado que poseen para la elaboración de un programa de fortalecimiento para la calidad de la formación universitaria, según lo expresado en la cuenta disposición complementaria modificatoria de la Ley 30220, nueva ley universitaria en nuestro país desde el 9 de julio del presente año. La intención es que estas instituciones identifiquen elementos comunes que les ayuden a crear una estructura con pilares definidos para su programa de fortalecimiento institucional.

Esta identificación de elementos comunes contribuye a articular esfuerzos en la búsqueda de una idea mayor, participada por todos, de que la educación es un elemento fundamental para el desarrollo del país. Esta articulación, que surge del intercambio y enriquece, adicionalmente, el trazo de líneas de acción propias diferenciadas para el fortalecimiento de cada institución en el marco de su autonomía, y por tanto de sus propios fines institucionales.

Complementando la creación de estos espacios, es propósito de PROCALIDAD ofrecer a dichas instituciones un canal de comunicación articulado con los actores que están llamados, por mandato de sus competencias y funciones, a ofrecer oportunidades de financiamiento para la implementación de los citados programas de fortalecimiento, que contribuyan a definir el compromiso común del Estado y de las propias casas de estudio a seguir impulsando el desarrollo del país con visión de futuro. Teniendo en cuenta que éste primer programa servirá de referente para el resto de universidades públicas peruanas.

 Conceptos básicos

Existen tres conceptos que se utilizan durante el desarrollo del presente documento:

  1. Fortalecimiento Institucional
  2. Calidad
  3. Formación Universitaria

Una definición operativa del término Fortalecimiento Institucional hace referencia al desarrollo e incremento de las capacidades de las instituciones para llevar a cabo sus  funciones sustantivas. Esto implica tomar en cuenta el concepto de institución como una serie de comportamiento y normas que perduran en el tiempo y que persiguen unos fines valorados por la sociedad, en este caso la institución universitaria tiene una serie de características propias que se traducen en su proyecto institucional, en su diseño organizacional y su relación con el medio, así como el manejo de los recursos tanto humanos como materiales. El fortalecimiento institucional debe considerar estas características y posibilitar su alineamiento.

Con relación al concepto de Calidad, en el Artículo 13 de la Ley General de Educación, titulado la Calidad de la Educación se define el término como el nivel óptimo de formación que deben alcanzar las personas para enfrentar los retos del desarrollo humano, ejercer su ciudadanía y continuar aprendiendo durante toda la vida. Se menciona también que le corresponde al Estado garantizar los factores de la calidad en las instituciones públicas. En las instituciones privadas los regula y supervisa.

Por otra parte, el Reglamento de la Ley Nro. 28740 Ley del Sistema Nacional de Evaluación, Acreditación y Certificación de la Calidad Educativa (SINEACE), establece en sus definiciones a la Calidad como “Conjunto de características inherentes a un producto o servicio que cumple los requisitos para satisfaces las necesidades preestablecidas”.

Siguiendo estos dos conceptos de calidad, podemos enfocar el término, para fines del programa de fortalecimiento institucional como las características propias de la institución educativa que arriban al cumplimiento de un nivel óptimo definido por las necesidades del entorno y los objetivos particulares.

Finalmente, en lo que respecta a Formación Universitaria en forma amplia está relacionada al ciclo formativo que realizan los estudiantes con el fin de alcanzar el logro de las competencias requeridas en el ámbito laboral, así como aquellas ligadas a la formación integral, ciudadanía e investigación. En lo que respecta a la calidad de la formación universitaria, podemos añadir lo que menciona RIACES al respecto: “No hay un acuerdo universal sobre lo que es calidad, pero cada vez se mide más con dos aspectos: (a) Formación de las personas que terminan el programa, y (b) Capacidad de la institución para producir cambios que mejorar esta formación – y la planificación de ese cambio ” así como la operativización de estrategias para el cambio institucional. La educación no es meramente adquisición de conocimientos, sino también de herramientas, educación multicultural, uso de tecnologías, pensamiento crítico, y capacidad de aprender (después de haber obtenido el título) temas nuevos. Los objetivos que se miden en las personas que terminan la carrera no abarcan solamente su formación en las materias centrales, sino su conocimiento en  materias periféricas, su motivación para investigar e innovar, y los objetivos de servicio a la comunidad. Incluye esto la actualización y formación continua de los egresados. En el caso de la universidad peruana, el papel que le asigna el Estado para el otorgamiento de títulos profesionales le otorga una gran responsabilidad a su papel de formados de futuros trabajadores. Ciudadanos para el desarrollo de su sociedad, agente de cambio y desarrollo.

Usando estas definiciones iniciales podemos postular a una definición operativa del programa de fortalecimiento, entendido como una serie de actividades que realizar la universidad a fin de reforzar sus capacidades institucionales y asegurar así el logro de los objetivos de formación universitaria que se plantea en su proyecto educativo, el programa es un elemento catalizador de las acciones estratégicas que la universidad emprende como parte de su planeamiento estratégico y alienta al continuo alineamiento entre las capacidades institucionales de la universidad, la gobernanza y estructura organizacional y las oportunidades de financiamiento.

Pero ¿Cuál ha de ser el punto de inicio para la elaboración del Programa? Es importante tener en cuenta que, con la designación de las doce universidades para la elaboración del Programa de Fortalecimiento Institucional para la Calidad de la Formación Universitaria, se da apertura a una nueva oportunidad de mejora, la misma que debe partir de una autoevaluación institucional que le permita conocer el estado actual de sus capacidades, y de esta manera enfocar los esfuerzos a desarrollar actividades en aquellos aspectos que presenten resultados superiores a la media. Se debe tomar en cuenta las fortalezas y debilidades que han desarrollado en el transcurso de su vida institucional y lo que se persigue en primer lugar es revelar sus mejores prácticas, promoviendo estrategias y acciones innovadoras.

Teniendo el conocimiento de sus fortalezas, producto de la autoevaluación, hace falta un elemento adicional, que es la tenencia de una visión clara de futuro para la formación en el campo universitaria, y como responsables y además pioneros en la misión  de elaborar un programa de fortalecimiento de capacidades a nivel institucional, hemos de tener la mente abierta para entender a esta nueva responsabilidad como una oportunidad de cambio. El momento de soñar con una mejor universidad peruana, es ahora.